jueves, abril 08, 2021

La educación es una actividad esencialmente ética

 Una educación ético-crítica tiene que ser, al mismo tiempo, antropoética, bioética y acoética y estar orientada a promover una economía y una política, que sean también antropoéticas, bioéticas y ecoéticas o dicho de otra manera: la educación ético-crítica debe ser toda ella una ciencia del hogar (ecología) común natural y sociocultural y promover una administración éticamente correcta (economía) del hogar común natural y sociocultural, es decir, una Economía ética y una Política ética.

 


Nuestro mundo sociocultural está sumido en una crisis sistémica, global y planetaria. Esta crisis es, al mismo tiempo, económica, social, humanitaria, ecológica, política y educativa. El denominador común de todas ellas es una profunda crisis ética. Sintéticamente, podemos caracterizarla como la suplantación de una praxis éticamente correcta por una económica inmoral. El núcleo central de la praxis económica inmoral es el modo capitalista de producción y consumo, que es hegemónico en todo el planeta y se ha revelado durante los dos últimos siglos como un modo de producción y consumo ecocida, porque destruye la ecosfera abiótica; biocida porque destruye la biosfera y antropocida, porque destruye la antroposfera: la humanidad y su hábitat.

 

Para afrontar esta crisis ética de fondo, la estrategia más urgente y relevante es una educación ético-crítica, cuya finalidad central sea eliminar la praxis económica inmoral y sustituirla por una ético-económica que sea, al mismo tiempo, antropoética, bioética y ecoética y ponga la economía, la política, las ciencias y las tecnologías (tecnociencias) al servicio de la ÉTICA .

 

El modo capitalista de producción y consumo, que cometió la aberración ética colosal de suplantar la praxis económica éticamente correcta por una praxis económica inmoral, se desarrolló históricamente de la mano del Absolutismo Real político y económico. Su proceso histórico de consolidación, desde la Revolución francesa (1789-1795) hasta nuestros días, se puede describir como el tránsito del Absolutismo económico y político de los reyes al Absolutismo económico y político de las oligarquías de plutócratas actuales.

 

Podemos considerar el modo capitalista de producción y consumo como una religión laica que ha sustituido todas las religiones tradicionales y todos sus dioses por una religión económica monoteísta, cuyo único dios es el dios-capital o dios-dinero. La jerarquía suprema (alto clero) de la religión económica es la oligarquía plutocrática mundial y las oligarquías plutocráticas nacionales, que funcionan como satrapías dependientes de la plutocracia mundial (vulgo: inversores).

La llamada economía política es la teología que explica a los fieles los misterios, enigmas, dogmas, preceptos y ritos. De la religión del dios-dinero que los fieles de a pie no entienden en absoluto, a pesar de los tratados y sermones de los teólogos (los economistas). En las sedes centrales de los bancos y de las multinacionales y en el Casino Mundial,


constituido por las bolsas de todos los países, se toman las decisiones religiosas fundamentales y se celebran los grandes ritos económicos. Las oficinas de base se parecen a las iglesias parroquiales. Son tiendas de dinero con dos funciones: a) captar dinero barato domiciliando las nóminas de los trabajadores y los recursos de los ahorradores para venderlo con intereses; b) vender dinero (prestar) con diversos intereses y plazos.

 

En nuestras sociedades el modo capitalista de producción y consumo es la religión oficial. Las sectas ecologistas, socialistas, comunistas, anarquistas, que critican la religión oficial, rechazan sus dogmas, sus reglas de conducta y sus ritos y defienden un modo de producción y consumo alternativo son criticados, a su vez, por los fieles ortodoxos como herejes, vendedores de humo populista, traidores y vendepatrias.

 

La educación como actividad esencialmente ética debe partir de un triple análisis crítico del modo capitalista de producción y consumo como religión laica oficial del “diosdinero”: un análisis crítico desde la perspectiva de la Ciencias Naturales; otro desde la perspectiva de las Ciencias Sociales, y un tercero desde la perspectiva de la Ética.


En el aprendizaje de las Ciencias Naturales, los educandos, además de investigar y comprender el funcionamiento de la Ecoesfera abiótica y de la Biosfera, deben investigar las consecuencias destructivas para la Ecosfera, la Biosfera y la Antroposfera que tiene el uso éticamente incorrecto de las mismas en las actividades productivas mediante tecnologías agresivas basadas en ellas; también deben investigar las posibilidades que ofrecen para cuidar y mantener en buen estado la Ecosfera, la Biosfera y la Antroposfera y para revertir, en la medida de lo posible, los daños causados durante los dos últimos siglos.

 

Para que los educandos puedan realizar esas investigaciones, los científicos y los investigadores profesionales deben proporcionarles: a) una crítica científica de los mitos que el modo capitalista asumió como axiomas científicos: el mito de los seres humanos como dueños y señores de la naturaleza y el mito de un progreso material ilimitado en un planeta finito; b) una demostración científica de que el uso éticamente incorrecto de las Ciencias Naturales y de las Tecnociencias derivadas de ellas en las actividades productivas y comerciales convierte el modo capitalista de producción en ecocida, biocida y genocida o antropocida.

 

La experiencia acumulada en el Neolítico (desde el VIII milenio a. C) dio origen al siguiente mito: los seres humanos son superiores a todos los seres naturales: son dueños y señores de la naturaleza que pueden usarla y abusar de ella a su antojo y capricho. Como dueños y señores absolutos tienen derecho a domesticarla y explotarla sin límites para arrebatarle todos sus recursos”.

 

Las grandes religiones monoteístas convirtieron este mito en un dogma religioso. Un testimonio relevante es el relato del Génesis (1, 27-29). El antropocentrismo ilustrado convirtió este dogma en un supuesto filosófico y en un axioma científico-tecnológico del modo capitalista de producción. Muchos pueblos conservaron, a lo largo de su historia, la conciencia de que eran seres naturales, miembros de la Biosfera y dependientes de la “madre-Tierra”. De ahí el cuidado de la Naturaleza que impregnó sus culturas. Los occidentales han empezado a tener esta conciencia de seres naturales a partir de Darwin.

 

El antropocentrismo ilustrado, que negaba la Providencia y los milagros, consolidó otro mito como un axioma científico-tecnológico que el modo capitalista de producción ha utilizado como legitimación de su proyecto. Ese mito afirma: “Es posible un progreso material ilimitado en un planeta finito”. Desde que el Club de Roma publicó en los setenta Los límites del crecimiento, cada vez son más los científicos e investigadores que están pulverizando este mito con sus aportaciones.

 

Usuarios

El modo capitalista de producción, además de los dos mitos mencionados, asume como supuestos indiscutibles: la prevalencia del individualismo frente al comunitarismo, del clasismo frente al igualitarismo y de la competición frente a la cooperación. En el aprendizaje de las Ciencias Sociales, los educandos, además de investigar las diversas formas históricas de organización y funcionamiento del Mundo Sociocultural, deben investigar de modo especial la influencia del modo capitalista de producción y consumo en las crisis sociales y humanitarias que han tenido lugar desde su despegue a finales del siglo XVIII hasta su apogeo en el siglo XXI. Durante estos dos siglos, las crisis sociales y humanitarias han sido compañeras inseparables de aquel. Aunque este no fue la causa única de ambas, fue un factor decisivo por comisión o por omisión: basta estudiar la dinámica dialógica entre el desarrollo del capitalismo y las luchas sociales del movimiento obrero.

 

Actualmente, las estrategias capitalistas para abaratar los costes de producción, aumentar la productividad, la competitividad en los mercados y los beneficios son causa directa de muchas crisis sociales en los países capitalistas: deslocalización de las empresas, socialización de los gastos generados por contaminación y residuos; robotización, desregulación y flexibilización laboral; privatización de los servicios públicos: sanidad, educación, vivienda, energía, residencias para mayores, dependencia; agua, transportes, comunicaciones; recorte sistemático de derechos conquistados: abolición de la negociación colectiva por sectores, aumento de los contratos temporales y de los salarios precarios, congelación de salarios y pensiones, conversión de asalariados precarios en falsos autónomos; rebaja de impuestos para los más ricos; IVA alto para los productos de primera necesidad igual para todos; rebaja de las cotizaciones de los empresarios a la Seguridad Social; recortes en vivienda pública, sanidad, educación, dependencia; privatización de empresas públicas y servicios públicos.

 

Las crisis humanitarias que padece el tercer mundo, especialmente África, son consecuencia del colonialismo tradicional que padecieron durante cinco siglos. Pero, después de recobrar su independencia; el neocolonialismo que ejercen los países ricos con la venta de armas, el mantenimiento de las guerras locales por los recursos –guerras de la religión capitalista similares a las religiosas de Europa en los siglos XVI y XVII– , la deuda externa y la actividad de las multinacionales, que expolian los recursos naturales, tiene una responsabilidad directa en las crisis humanitarias: las enfermedades endémicas por falta de vacunas, la carencia de centros de atención primaria, de hospitales, de médicos y otros profesionales sanitarios, de medicinas y equipamientos, la carencia de escuelas y maestros, 260 millones de niños sin escolarizar; hambrunas sistemáticas; contaminación de las aguas y carencia de agua potable; destrucción sistemática de los métodos autóctonos tradicionales de producción y consumo e invasión de los mercados con productos extranjeros de baja calidad nutritiva perjudiciales para la salud por falta de control; la explotación laboral, sexual y militar de niños y niñas; las organizaciones mafiosas que trafican con armas, drogas y personas.

 

Este neocolonialismo capitalista es una fábrica permanente de pobres, de migrantes económicos y de refugiados, que genera desplazamientos masivos de millones de seres humanos, que huyen del hambre, de la persecución y de la guerra, mientras los países ricos, que han provocado su situación, les cierran las fronteras. A pesar de todo, continúan los flujos de capital de los países empobrecidos y expoliados hacia los países ricos.

 

La educación como proyecto ético debe basarse en la ética actualmente emergente, que se va configurando como una Ética con tres dimensiones fundamentales: Antropoética, Bioética y Ecoética. Desde la Ética emergente es necesario hacer una valoración crítica de la crisis ecológica descrita por las Ciencias Naturales y de las crisis sociales y humanitarias descritas por las Ciencias Sociales. La educación como actividad ético-crítica debe apoyarse en este triple análisis crítico.

Inspirándonos en la propuesta de Edgar Morin en el Tomo sexto de El Método titulado Ética, podemos describir las tres dimensiones o macrosectores de la Ética emergente del siguiente modo:

Antropoética: pretende descubrir y consensuar mediante el debate y el diálogo democrático, las relaciones más justas y equitativas entre los seres humanos como individuos, como grupos, comunidades, Naciones-Estado y especie humana. Implica una autoética o ética personal, una socioética o ética comunitaria y un humanismo ético o ética de la especie.

Bioética: pretende descubrir y consensuar, mediante el debate y el diálogo democrático, las relaciones más justas y equitativas y responsables de la Antroposfera con la Biosfera, de la que emanó, de la que forma parte y de la que depende biológica y vitalmente: relaciones de los individuos, de los grupos, de las comunidades, de las sociedades, de las naciones-Estado y de la especie con la Biosfera terrestre y marina.

Ecoética: pretende descubrir y consensuar, mediante el debate y el diálogo democrático, las relaciones más justas, equitativas y responsables de la Antroposfera con la Ecoesfera abiótica de la que procede en último término y de la que depende biológica y vitalmente: relaciones de los individuos, de los grupos, de las comunidades, de las sociedades, de las Naciones-Estado y de la especie humana con los diversos sectores de la Ecosfera abiótica: litosfera, hidrosfera, atmósfera.

Una educación ético-crítica tiene que ser, al mismo tiempo, antropoética, bioética y acoética y estar orientada a promover una economía y una política, que sean también antropoéticas, bioéticas y ecoéticas o dicho de otra manera: la educación ético-crítica debe ser toda ella una ciencia del hogar (ecología) común natural y sociocultural y promover una administración éticamente correcta (economía) del hogar común natural y sociocultural, es decir, una Economía ética y una Política ética.

 

 

 

 

José Domínguez

Miembro del MRP Escuela Abierta y doctor en Educación

Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2021/02/24/la-educacion-es-una-actitud-esencialmente-etica/

lunes, abril 05, 2021

Por qué funcionan los mitos en educación y cómo combatirlos

 Pseudociencias y teorías más o menos sesudas han ganado hueco en la práctica y el imaginario de muchos docentes, en todas partes y sin excepción: inteligencias múltipes, lateralidad cruzada, estilos de aprendizaje, gimnasia cerebral… Intentamos dar una explicación y alguna solución ante las resistencias frente a las prácticas basadas en evidencias científicas.

 


Cuando Miguel Bosé se hizo uno de los protagonistas indiscutibles del pasado confinamiento, una parte de la población miraba para otro lado víctima, seguramente, de cierta incredulidad, otra de vergüenza ajena y, en no menor medida, indignación. Hablar, cuando la mortalidad crecía sin freno aparente espoleada por la pandemia global, de chips metidos en vacunas parecía, cuanto menos, poco inteligente. Pero, al mismo tiempo, otra parte de la sociedad veía en las declaraciones del cantante una explicación plausible de lo que estaba pasando. El colectivo de antivacunas ha conseguido un importante triunfo durante la pandemia, a pesar de que la lógica corre en dirección opuesta.

 

Y a esta fauna se ha unido también otra, la de quienes abrazan las teorías terraplanistas e, incluso, la de quienes, ya desde hace décadas, defienden que el calentamiento global es un invento. De hecho, hemos visto en las últimas semanas a algún representante público ponerlo en entredicho por las importantes nevadas traídas por Filomena a buena parte del país.

En educación también es posible hablar de terraplanismo, aunque con la salvedad de que algunas de las teorías que se manejan en el sector tienen más prédica que la primera. Hablar de los estilos de aprendizaje y la importancia de que el profesorado adecúe su práctica al que tenga cada uno de sus alumnos podría ser una de sus manifestaciones más importantes. Pero el asunto es que no hay evidencia científica que dé peso real al impacto de los estilos de aprendizaje en la educación de chicas y chicos.

 

En un artículo publicado por Marta Ferrero, Tom E. Hardwicke, Emmanouil Konstantinidis y Miguel A. Vadillo, The effectivenessof refutation texts to correct misconceptions among educators (La efectividad de los textos de refutación para corregir conceptos erróneos entre educadores, en su traducción) señalan otras teorías o prácticas bastante extendidas, como la que habla de los hemisferios cerebrales y cómo en cada persona uno manda sobre el otro; o el entrenamiento de integración auditiva, la terapia de patrones o el sistema Brain Gym o programa HERAT, como se aplica en algunos centros de la Comunidad de Madrid. Pero también podríamos nombrar otras como las inteligencias múltiples, por ejemplo.

 

En este vídeo, la propia Marta Ferrero da cuenta de algunos de los métodos o teorías más extendidas entre el profesorado y que no tienen base científica de ningún tipo.

 

Y ¿por qué persisten?

Ana Ribot es maestra y pedagoga, doctora en Educación y responsable, entre otras cosas, de EduCaixa, el programa educación de la Fundación de la Caixa. Ha dado clase en centros educativos y en universidades formando a personal docente durante años y, basándose en su experiencia, asegura que uno de los primeros problemas es la falta de formación en competencia investigadora, tanto para el futuro profesorado como entre muchos docentes universitarios.

 

Junto a esto, destaca una importante desinformación que hace que se tomen resultados de investigaciones sin conocer cómo se han realizado, en qué contextos, como si fueran transplantables en cualquier situación. Da el ejemplo del mito de la lateralidad del cerebro y cómo muchos de los estudios en los que se basan se hicieron con personas que habían sufrido importantes accidentes que les habían dejado una mitad del cerebro sin funcionamiento.

 

Para Carlos Segura, docente de matemáticas en secundaria, profesor de Didáctica de las Ciencias en la Universidad de Valencia y asesor técnico del CEFIRE de Valencia (centro de formación docente), entre los problemas que pueden estar ayudando a que este tipo de teorías tengan tanta prédica se encuentra la falta de evaluación e investigación sobre su impacto en la educación.

 

Este profesor asegura que el sistema de acreditación implantado en las universidades y del que dependen, no solo pero también, la consecución de méritos y logros dentro de la carrera docente universitaria, impacta negativamente en la posibilidad de realización de este tipo de investigaciones. Se priman las investigaciones cortas, muy especializadas que generan una importante cantidad de artículos publicables en revistas de impacto y, por contra, otras como estas que necesitarían de importantes cantidades sujetos de investigación durante importantes periodos de tiempo, quedan relegadas.

 

Ribot cita a Andreas Schleicher, responsable de Educación de la OCDE quien, en una conferencia hace unas semanas, asegutó que ahora es más importante ser viral que riguroso. Opina que hoy día falta pensamiento crítico entre una parte del profesorado a la hora de recibir información y formación sobre su práctica.

 

Para Segura, a esto se suma el papel de las administraciones educativas y, concretamente, de las políticas educativas, que no fomentan el trabajo en red de los centros universitarios y de los centros educativos y que podría generar importantes datos sobre lo que funciona y lo que no en las aulas. Dándole una validación importante a la práctica de miles de docentes. «Llama la atención, asegura, que las administraciones educativas no tengan listas de centros a los que las y los investigadores de la universidad puedan dirigirse para hacer sus trabajos». Estos contactos, comenta, acaban dependiendo de los conocidos o amigos de quienes están investigando. «Esto no pasa en otros países».

 

Ana Ribot cree que sería interesante que las consejerías que llevan Educación y Universidades sí generasen espacios de diálogo entre la escuela y la universidad. Más allá de la desconexión entre ambas, también están las suspicacias que generan uno y otro lado del sistema educativo en no pocos casos.

 

Además, hay una desconexión importante entre los tiempos de la política y la sociedad y los de la ciencia y la investigación. Mientras los primeros exigen rapidez en la transformación de la escuela, los segundos necesitan de periodos más extensos para evaluar los resultados que se están dando.

Uno de los problemas fundamentales, sin duda, es la falta de textos e investigaciones hechos en nuestro idioma. Según sostiene Carlos Segura, tenemos muy poca tradición de realizar trabajos cuantitativos y sí cualitativos, más cercanos a la pedagogía («más cercana a la filosofía que, por ejemplo, a la psocología», asegura). Pero existen algunas posibilidades de acercarse a prácticas basadas en la evidencia en la literatura anglosajona.

 

Dónde buscar

Tal vez uno de los elementos más importantes en los últimos años sea el estudio de John Hattie, Aprendizaje visible para profesores. Maximizando el impacto en el aprendizaje (editorial Paraninfo. 2017). El texto, publicado inicialmente en 2008, estudiaba 800 metanálisis publicados a lo lardo de 15 en todo el mundo. El pasado 2017 se reeditó y revisó su contenido para modificar parte de su contenido. En él, el investigador hace un arduo trabajo de criba para dar con algunas de las prácticas que más impactan en el aprendizaje del alumnado y ver cuáles de las que se producen a nuestro alrededor, en realidad, tienen muy poco efecto en este proceso.

 

Para facilitar el trabajo a miles de docentes Juan Fernández se puso las manos a la obra y montó un blog en el que acercar las evidencias a la educación. Y como las evidencias, en muchos casos, están en inglés, dedica una importante cantidad de tiempo a leer artículos y libros de investigación y los resume y explica.

 

En paralelo, pueden encontrarse otras iniciativas interesantes que, en mayor o menor medida, son accesibles. Tal vez una de las más importantes es la de la inglesa Evidence Based Teachers Network (EBTN). En su web, además de los seis pasos que entienden que hay que dar para mejorar la educación, proporcionan decenas, centenares de posibilidades de mejora de la educación.

Hace algún tiempo desde EduCaixa pusieron en marcha el proyecto de repositorio de evidencias con el que ofrecen a docentes información contrastada. En un primer momento, se trató de la traducción repositorio de la Education Endowment Foundation (EEF), aunque en los últimos meses han estado preparando casuística española, para que ir un paso más lejos y acercarse a realidades cercanas al profesorado de aquí.

 

Y para ir un poco más lejos, dentro de unas semanas lanzarán un repositorio en el que aglutinarán, en un primer momento, las acciones que se han realizado desde EduCaixa y, poco a poco, irán ampliando con otras que vayan investigando. Un arduo trabajo de conocimiento y comunicación de acciones y proyectos, basados en evidencias científicas y en prácticas que puedan servir a otros profesionales. No solo eso, sino que van a realizar una convocatoria para que los centros se apunten y  durante un tiempo serán formados y recibirán un pilotaje para conocer qué efectos reales tienen sus acciones en el aula.

 

Otra posibilidad es pasearse por la web de la Fundación Pro Maestro y a sus jornadas Las pruebas de la educación, en las que mediante diferentes vídeos es posible acercarse a las evidencias científicas que sí funcionan y conocer los mitos que es mejor evitar.

 

También os recomendamos daros una vuelta por la web El Macguffin educativo, en donde encontraréis interesante información sobre edumitos, así como sobre enseñanza basada en evidencias.

 

Otra opción es la de utilizar las redes sociales, como Twitter, y seguir a personas como Héctor Ruiz, Marta Ferrero, Juan Fernández o a EfectoMcguffin

 

 

 

 

 

Por Pablo Gutiérrez del Álamo

Fuente

https://eldiariodelaeducacion.com/2021/02/03/por-que-funcionan-los-mitos-en-educacion-y-como-combatirlos/

miércoles, marzo 31, 2021

¿Qué habría pasado si Einstein hubiera sido mujer?

 #NoMoreMatildas es un movimiento de la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT), que reivindica el papel de las científicas a través de originales materiales para los libros de texto.


 

Si Albert Einstein hubiera nacido mujer, ¿se conocerían sus logros de igual manera? ¿se estudiaría en los colegios? Puede ser que tanto el mérito de Einstein como de otros científicos, como Alexander Fleming o Erwin Schrödinger (entre otros muchos), se lo hubieran llevado otros compañeros de investigación o incluso sus maridos, y que ni siquiera sus apellidos serían conocidos hoy en día. Esto es lo que se conoce como el Efecto Matilda, un fenómeno que señala los prejuicios y las injusticias que se vienen produciendo entre las mujeres científicas al no reconocer sus avances y logros en este ámbito. La activista norteamericana Matilda Joslyn Gage lo denunció por primera vez en el siglo XIX. 

 

Precisamente, de su reivindicación hace dos siglos surge en el presente el movimiento #NoMoreMatildas, que iniciado por la Asociación de Mujeres Investigadoras y Tecnólogas (AMIT) y respaldado por escritoras, científicas, instituciones y medios de comunicación, pretende denunciar un fenómeno que priva a la sociedad de referentes femeninos en la ciencia.

@NoMoreMatildas

 

Científicas en los libros de texto

El objetivo de esta iniciativa, que cuenta con el apoyo de la Oficina del Parlamento Europeo en España, es dar a conocer el Efecto Matilda y reivindicar una mayor presencia de las científicas dentro de los libros de texto. Y es que, según el estudio ‘Las mujeres que nos faltan. Análisis de la ausencia de las mujeres en los manuales escolares’, de la docente Ana López-Navajas, tan solo aparecen un 7,6% de referentes femeninos en los libros de textos de Secundaria; mientras que el porcentaje de mujeres investigadoras a nivel mundial no supera el 30%, según la UNESCO.

 

Para ello, el movimiento ha creado distintos materiales para los libros de los estudiantes de Primaria, Secundaria y Bachillerato. Uno de ellos es un anexo con información de las algunas de las mujeres científicas más importantes del mundo, como Rosalind Franklin, que con su ‘fotografía 51’ desveló la estructura del ADN; la paleontóloga Mary Anning, que identificó el primer esqueleto de ictiosaurio, o la geóloga Inge Lehmann, que gracias a sus investigaciones se descubrió que la Tierra no era ‘hueca’ por dentro, entre otras muchas expertas.

 

También, #NoMoreMatildas pretende que el alumnado imagine la vida de Einstein, Fleming y Schrödinger si hubieran nacido mujeres a través de biografías imaginarias en forma de cuentos ilustrados. Con prólogos de la periodista Carme Chaparro, la escritora Ángeles Caso y la catedrática de Química Inorgánica y presidenta de AMIT en Andalucía Adela Muñoz, se pueden descargar de forma gratuita en este enlace. 

@NoMoreMatildas

 

Un referente para las estudiantes

Con esta proyecto, AMIT considera que la aparición de mujeres científicas en los libros de texto pueden servir como referente y estímulo para despertar la vocación científica en las estudiantes, además de contrarrestar los estereotipos en torno a las disciplinas relacionadas con la ciencia. 

A su vez, #NoMoreMatildas se une a otras iniciativas como el Día Internacional de la mujer y la niña en la Ciencia, promovida por la UNESCO y que se celebra cada 11 de febrero, suponiendo un recordatorio tanto para las mujeres como las estudiantes sobre el papel fundamental que desempeñan en las comunidades de ciencia y tecnología fortaleciendo su participación lo máximo posible.

 

 

Por Laura Román

Fuente

https://www.educaciontrespuntocero.com/noticias/que-habria-pasado-si-einstein-hubiera-sido-mujer/

 

lunes, marzo 29, 2021

¿Cuáles son las 8 competencias básicas en educación?

Sin duda la educación actual debe orientarse no solamente al aprendizaje de conceptos, sino al desarrollo de habilidades, actitudes y valores, en otras palabras al desarrollo de competencias. En este sentido, existen ocho competencias básicas que deben promoverse en los estudiantes desde los niveles básicos; en este artículo analizaremos cada una de ellas.

 


¿QUÉ ES UNA COMPETENCIA EN EDUCACIÓN?

Una competencia hace referencia a la capacidad o conjunto de capacidades que se consiguen por la movilización combinada e interrelacionada de conocimientos, habilidades, actitudes, valores, motivaciones y destrezas, además de ciertas disposiciones para aprender y saber. Se considera que alguien es competente cuando al resolver un problema o una cuestión, moviliza esa serie combinada de factores en un contexto o situación concreta.

 

Se puede señalar que en una competencia se integran los comportamientos sociales, las habilidades cognitivas, psicológicas, sensoriales y motoras que permiten llevar a cabo un desempeño, una actividad o una tarea; en otras palabras, en las competencias convergen aspectos innatos, de aprendizaje, así como factores sociales.

 

El trasladar este enfoque a la educación permite a los alumnos aplicar lo aprendido a la resolución de problemas prácticos, ya que se reconoce que ni el conocimiento ni la práctica son útiles como elementos separados: es necesario saber, saber hacer y saber ser.

 

LAS 8 COMPETENCIAS BÁSICAS EN EDUCACIÓN

 Hace alguno años, la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) estableció ocho competencias básicas que es necesario promover en los estudiantes desde los niveles iniciales hasta el bachillerato, las cuales son determinantes para su desarrollo integral, así como para lograr desenvolverse con éxito en la vida cotidiana.

Estas competencias, han sido retomadas como un referente  en el diseño del currículo de muchos países, a continuación te compartimos cada una de ellas.

 

1. Competencia en comunicación lingüística: Esta competencia implica utilizar de forma eficaz el lenguaje como instrumento de comunicación en diferentes contextos y situaciones.

2. Competencia matemática: Es la habilidad para el manejo de los números, sus operaciones básicas, los símbolos y las formas de expresión y razonamiento matemático, para resolución de problemas relacionados con la vida cotidiana y con el mundo laboral.

3. Competencia en el conocimiento y la interacción con el mundo físico: Implica interactuar con el mundo físico, tanto con sus elementos naturales como con los generados por la acción humana, de tal manera que se permita la comprensión de sucesos, la predicción de consecuencias y la actividad dirigida a la mejora y preservación de las condiciones de vida propia, de los demás y del resto de los seres vivos

4. Competencia digital y tratamiento de la información: Es la habilidad para buscar, obtener, procesar y comunicar información para transformarla en conocimiento.

5. Competencia social y ciudadana: Se refiere a la comprensión de la realidad social en que se vive, así como la capacidad para cooperar, convivir y ejercer la ciudadanía de forma democrática y contribuir a su mejora.

6. Competencia cultural y artística: Supone conocer, comprender, apreciar y valorar diversas manifestaciones culturales y artísticas, así como utilizarlas como fuente de enriquecimiento y disfrute y considerarlas como parte del patrimonio de los pueblos.

7. Competencia para aprender a aprender: Esta competencia implica disponer de habilidades para iniciarse en el aprendizaje y ser capaz de continuar aprendiendo de manera cada vez más eficaz y autónoma de acuerdo con sus propios objetivos y necesidades.

8. Competencia para la iniciativa personal y la autonomía: Dentro de esta competencia se incluyen habilidades y valores relacionados con la responsabilidad, la perseverancia, el conocimiento de sí mismo y la autoestima, la creatividad, la autocrítica, el control emocional, la capacidad de elegir, de calcular riesgos, afrontar problemas y aprender de los propios errores.

Estas competencias no son independientes una de otra, sino que se interrelacionan entre sí, y se les denominan básicas debido a que se les considera como las capacidades intelectuales indispensables para desarrollarse como persona y aprender una profesión, además de que proveen las herramientas necesarias para afrontar de forma satisfactoria la vida adulta.

 

 

Fuente

https://docentesaldia.com/2021/02/21/cuales-son-las-8-competencias-basicas-en-educacion/


sábado, marzo 27, 2021

Coronavirus y economía política de la educación

 El gran negocio de la educación privada debe considerarse como el motor que impulsa el acelerado y desesperado impulso del regreso a las aulas.

 



Asistimos desde hace algunas semanas a un amplio debate acerca del próximo inicio del ciclo lectivo en Argentina. Este debate está fuertemente atravesado por dos posturas diferentes pero no necesariamente contrapuestas.

 

De un lado de la eterna grieta los que pregonan la importancia que los niños y jóvenes vuelvan muy pronto a las aulas y del otro los reconociendo lo irremplazable de la presencialidad, advierten acerca de los peligros del regreso de los alumnos en la actual situación de la pandemia y sin previamente haber vacunado a la totalidad del personal docente, directivo, administrativo y de maestranza de las escuelas y haber realizado las obras de mejora y adaptación de la infraestructura necesarias.

 

Si se lee cuidadosamente esta brecha entre unos y otros la diferencia finalmente está únicamente en el momento del regreso a las escuelas. El Pro, la Coalición Cívica, los Radicales y demás representantes de la derecha pro oligárquica y reaccionaria de nuestro país junto con los medios de difusión, grandes beneficiarios de las políticas ultra capitalistas del Macrismo y sus sacerdotes, los periodistas que funcionan a sobres y privilegios, intentan mostrar a los primeros como los grandes defensores del derecho a la educación y a los segundos proyectándose en contra de la misma, cuando su propuesta sólo pretende atrasar el comienzo de las clases hasta que se hayan creado las condiciones objetivas para evitar una mayor propagación de la pandemia.

 

Al respecto poco importa la opinión de los infectólogos, adquiriendo relevancia en cambio la de los expertos en propagación quienes predicen, en el caso de abrirse los colegios un muy importante incremento de la cantidad de contagios y muertes. Iniciar las clases sin haber vacunado previamente al personal y sin las adaptaciones necesarias de la infraestructura implica activar y multiplicar los factores de propagación.

 

Entonces ¿Por qué tanto entusiasmo del lado del lado de la derecha reaccionaria por comenzar la actividad escolar? ¿Aman tanto a nuestros hijos? Les preocupa tan seriamente la formación e instrucción de niños y adolescentes? A todas estas preguntas respondería con un rotundo NO. ¿Qué mueve entonces a tanto interés por la educación? Las respuestas deben ser buscadas en otras razones.

 

En nuestra Nación funcionan actualmente 15.090 colegios privados a los cuales asisten regularmente 3.489.551 alumnos. Esto representa un negocio calculado en principio de cerca de U$ 9.000 (1) millones anuales. Esta fenomenal recaudación coloca a la educación privada entre las actividades más relevantes de nuestro país por el volumen de dinero que maneja. Esta recaudación estimada no incluye las denominadas actividades extracurriculares las cuales más caras y frecuentes son cuanto más alto es el arancel cobrado por el Colegio. Estas actividades por su propia definición no forman parte de la curricula oficial, sin embargo los responsables de implementarlas las convierten en obligatorias y fomentando que aquellos que poseen la solvencia económica para realizarlas les hagan saber de su desprecio a los menos afortunados que por dificultades diversas no pueden llevarlas a cabo.

 

La magnitud del negocio se acrecienta y toma una nueva relevancia cuando se considera el nivel de rentabilidad que estas empresas tienen y en particular la increíble plusvalía que extraen analizando la brecha entre lo que cobra el personal, tanto docente como no docente y las cuotas, en muchos casos siderales que deben abonar las familias de los alumnos.

 

Según cifras difundidas públicamente el nivel de morosidad, es decir de padres que están atrasados con el pago de las cuotas es del 61 % (2) y según nuestras fuentes más confiables es del 70 %. Estos porcentajes están referidos a la deuda acumulada en relación con el pago del arancel correspondiente a lo largo de la cuarentena.

 

Para que los alumnos puedan matricularse en el ciclo lectivo 2021 previamente sus padres, tutores o encargados deben poner al día sus deudas con la institución, ya sea al contado o asistiendo a planes de financiación. Entonces la verdadera preocupación de ciertos sectores es volver a poner en funcionamiento uno de los más lucrativos negocios creados por el capitalismo local: la Educación Privada. Esta está conformada por una oferta educativa que además de cobrar en muchos casos exorbitantes cuotas totalmente fuera de cualquier regulación, (los aranceles oscilan entre$ 450 y $ 40.410 por mes) reciben además importantes subsidios por parte del Estado para su funcionamiento que como promedio alcanzan al 70 % de los establecimientos privados y que están destinados a pagar total o parciamente la plantilla de personal. Además de este privilegio, las escuelas privadas no pagan IVA, ni ganancias y en muchos casos tampoco aportes patronales, lo cual eleva considerablemente aquellos subsidios percibidos en forma directa por estos últimos de carácter indirecto.

 

Si no se reanudan las clases no hay obligación de pagar las cuotas y en los directorios de las empresas educativas, distintos a la conducción académica, se ocultan hombres y mujeres poderosos de nuestro país que de tal manera ven erosionados sus negocios.

 

Dos cuestiones accesorias más del orden de la Economía Política: En primer lugar la magnitud de los subsidios. Estos representan alrededor del 1,56 % del PBI. En tiempos de encendidos debates acerca del déficit fiscal una reducción parcial o total de los mismos constituiría un significativo aporte a las cuentas públicas o una oportunidad inmejorable para aplicar esos recursos a causas más nobles.

 

En segundo lugar, dependiendo del arancel cobrado por la institución entre uno y tres alumnos pagan con su cuota el sueldo bruto de un docente. Llamativamente los docentes de colegios privados, uno de los sectores más esclavizados de la economía argentina, no tienen y lo que es peor nunca se han planteado ni participar en la conducción empresaria de las escuelas privadas ni mucho menos alguna forma de participación en las ganancias. Por el contrario “carnerean”, salvo muy honrosas excepciones toda medida de fuerza legítima que sus colegas de la Educación Pública llevan adelante. Por otra parte si se pretende entender o enseñar en un nivel muy elemental el concepto de plusvalía se puede relacionar cuánto cobra un maestro por su trabajo, el cual apenas le alcanza para su propia reproducción, y cuánto ganan sus patrones por la tarea que realizan.

En conclusión: el gran negocio de la educación privada debe considerarse como el motor que impulsa el acelerado y desesperado impulso del regreso a las aulas.

 

 

 

Notas

1.      (2) Las cifras estadísticas corresponden a elaboración propia en base a información suministrada por el Ministerio de Educación de la Nación, DIGEP, CONSUDEC y Colegios Privados seleccionados.

 

 

– Luis Yanes es Geógrafo, Profesor Titular de Análisis Espacial, Departamento de Geografía. UBA.

Por: Luis Yanes.

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