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jueves, enero 21, 2021

NECESITAMOS MÁS HUMANIZACIÓN EN TIEMPOS DE COVID-19

 La tristeza, la soledad, el miedo, la incertidumbre y la muerte han cobrado un especial protagonismo desde marzo de este año que está a punto de acabar, y que todos llevaremos en nuestra memoria y en nuestro corazón. Son muchas las cosas que han cambiado en el mundo y especialmente en el terreno de la afectividad, la emotividad y la comunicación humana; sin duda alguna hoy todos valoramos mucho más la salud y la protección de nuestras familias, especialmente la de nuestros hijos y nuestros mayores. Pero nos comunicamos de forma diferente entre nosotros; el teletrabajo, las videoconferencias, los WhatsApp, Twitter y el resto de redes sociales, se han apoderado de la comunicación más “humana”, basada en la cercanía, el feedback de nuestra mirada, nuestra sonrisa y el tacto.

 


El Coronavirus nos ha robado muchas cosas durante este año. Nos ha robado los abrazos y los besos, pero también la sonrisa que nos vemos obligados a tapar con la mascarilla para protegernos de su contagio; también nos ha robado la posibilidad de estrecharnos las manos o de acariciar a nuestros seres queridos, igual que nos ha robado de forma dramática y cruel, la posibilidad de acompañar a nuestros familiares y amigos cuando están ingresados por la COVID-19, y especialmente cuando mueren en soledad sin que nos podamos despedir como todos quisiéramos.

 

Pero no nos ha robado las ganas de vivir, de amar, de recordar todo lo positivo de la vida, y tampoco nos ha robado nuestra voz, tan importante en la comunicación humana gracias al tono, el ritmo, el volumen y los susurros.

 

Todos los años durante las Navidades abusamos demasiado de los mensajes por WhatsApp para felicitar a la familia o a los amigos. Este año, necesitamos potenciar la “humanización” y por ello deberíamos utilizar más el teléfono o las videoconferencias para poder vernos y escucharnos. Y si nuestra sonrisa esta oculta por la mascarilla, fijémonos en la mirada de quien nos habla y analicemos también la nuestra, porque siempre se ha dicho que “los ojos son el espejo del alma” y ahora, lo es mucho más. Se trata de aprovecharnos de los avances de la tecnología de la comunicación, pero sin olvidar la necesidad de humanizarla.

 

Si algo he aprendido durante estos largos nueve meses, es que es fundamental potenciar la humanización en todos los sentidos; en nuestra vida diaria, en nuestro entorno laboral, con nuestros amigos, pero también con todos aquellos a los que no conocemos. Es cierto que las alegrías son más alegrías cuando se comparten, pero también lo es que las tristezas son mucho menos tristes si se comparten con cariño, porque además de este modo, estaremos contribuyendo a disminuir el peso de la soledad.

 

Esta mañana hablaba con un amigo y compañero; era mediodía y me decía que estaba paseando con su sobrino y que estaba reflexionando, porque el año pasado y sin pandemia a esa hora, estaría tomando una cerveza con sus amigos, pero este año le daba mucha más importancia a disfrutar con la familia.

 

Aprovecho desde esta tribuna que me conceden @madridiario y @diariocritico, y especialmente su presidente y amigo @c_mediavilla, para desearles a todas y a todos la máxima salud y felicidad durante estas fiestas Navideñas y que 2021, sea un año lleno de venturas, esperanza y vida, gracias a que todos cumplamos con nuestra obligación personal, ética, moral y solidaria de vacunarnos contra la COVID-19.

 

¡Ganas de vivir! Es lo que nos dice Constantino Mediavilla en su cuenta de Twitter: “Para que no crean que voy a morirme, me pasa todo lo contario. Sucede que voy a vivirme, sucede que soy y que sigo…, se trata de que tanto he vivido, que quiero vivir otro tanto”. Como hago desde hace muchos años, recordaré una vez más, que “hoy es el primer día del resto de mi vida”, y por ello merece la pena vivirla y disfrutarla con la familia y los amigos, y cada día con más humanización.

 

 

 

Por: Jesús Sánchez

Fuente e imagen: https://www.diariocritico.com/opinion/jesus-sanchez-martos/necesitamos-mas-humanizacion-en-tiempos-de-covid-19

 

jueves, agosto 13, 2020

Repensar la educación en tiempos de COVID-19

  • Medio año de confinamiento a escala global, con la lamentable muerte de más de medio millón de personas y el contagio de otros diez millones en el mundo (y creciendo), es el infausto balance que va dejando el virus SARS-CoV-2. 

  • La pandemia del COVID-19 tiene el infame poder de estar haciendo retroceder a la sociedad. Sus estragos se pueden notar en todos los sectores de la población, uno de ellos, muy sensible porque entraña presente y futuro, es la escuela. Ningún sistema educativo del mundo, por más avanzado y previsor que haya podido ser, ha estado preparado para este, a decir de Taleb (2012), Cisne Negro. Nuestra pregunta fue siempre ¿qué hacer en la escuela?, hoy a esta, se la echa de manos.

Debido a esta pandemia, según recientes datos de UNESCO (2020), habría alrededor de 1.500 millones de estudiantes matriculados en educación primaria, secundaria y terciaria vivenciando las consecuencias del cese temporal de actividades de docencia presencial, lo que representa un 72% del estudiantado a nivel mundial. De este modo, y tal como expresa en un reciente artículo Aina Tarabini, la labor tradicional de la escuela, tantas veces criticada en las últimas décadas, hoy se extraña, se valora o, al menos, se re-significa.

Luego del cierre total o parcial de centros educativos, el panorama mundial de la educación se ha complejizado como nunca antes. La búsqueda de un nuevo equilibrio, llamado eufemísticamente “nueva normalidad”, ha exigido respuestas políticas, científicas y ciudadanas, que se han ido ensayando sobre la marcha. Cabe destacar que en medio año de pandemia hoy se ha aprendido mucho ya del modus operandi de este virus ya que la producción científica al respecto, particularmente en el campo de la educación, está creciendo de forma acelerada para entender mejor este imponderable. No obstante, aunque se esté avanzado, el impacto que causará el virus en la sociedad es inconmensurable. Frente a ello se impone la necesidad de detectar los problemas y las soluciones que nos permitan seguir haciendo escuela. Como señala Boaventura De Sousa Santos en su último trabajo La cruel pedagogía del virus (2020) se hace necesario encarar la pregunta “¿qué conocimiento potencial proviene de la pandemia de coronavirus?”. Esta atención empieza por identificar algunas preguntas significativas que son, de hecho, la razón de este artículo.

¿Qué viene señalando la evidencia?
Antes de proponer nuestras interrogantes se pueden repasar algunas de las investigaciones educativas que se vienen desarrollando en España para conocer, sobre la marcha, el impacto del COVID-19. La idea no es cubrir todo el espectro de trabajos que se han llevado a cabo, ya que no es el lugar, sino más bien identificar a la investigación como un nicho para caracterizar preguntas. Nos centraremos principalmente en tres:

La primera, la investigación Panorama de la educación en España tras la pandemia de COVID-19: la opinión de la comunidad educativa”, de Fernando Trujillo (UGR), Manuel Fernández (UMA), Adrián Segura (UGR) y Manuel Jiménez (UNIR). Acá se buscó ahondar en las condiciones socioeducativas con las que se ha dado por finalizado el curso 2019-2020, junto con las principales preocupaciones, necesidades y propuestas de cara al inicio del curso escolar 2020-2021. Para ello se ha preguntado a más de 5.000 participantes, entre docentes, familias y alumnado. Los resultados muestran dos ideas sobre las que gravita la visión de la comunidad educativa en torno a la pandemia. Por un lado, preocupación por la situación experimentada en los últimos meses y por un futuro incierto respecto a la logística, las condiciones de seguridad, el desarrollo del aprendizaje y el estado emocional del alumnado. Por otro lado, esperanza porque esta situación hará más fuertes a docentes, alumnado y familias ya que el sistema educativo está demostrando una capacidad de resiliencia necesaria para adaptarse a las nuevas necesidades. En general, desde la comunidad educativa se cree que existe un gran problema, pero redundará en su fortalecimiento.

La segunda, el estudio Desigualdades de aprendizaje en confinamiento, desarrollado por profesores del Departamento de Sociología de la UAB, Sheila González y Xavier Bonal, al inicio del confinamiento -con datos de 35.937 familias y de 59.167 niños entre 3 y 18 años-. Esta investigación puso en evidencia que se ha producido un incremento de unas desigualdades que, a pesar de existir con anterioridad en el cierre escolar, ahora se han visto amplificadas por la pandemia. El estudio analiza factores como la rendija digital, el aprendizaje escolar, la valoración de la escuela, el apoyo al estudio, las actividades en familia y las actividades extraescolares. En general, se resalta la idea de que el virus no inventa la crisis educativa, sino que la visibiliza y hace más aguda.

La tercera investigación a la que haremos referencia se titula: Escuelas confinadas, de Aina Tarabin y Judith Jacovkis, también del Departamento de Sociología de la UAB. El trabajo consistió en la aplicación de un cuestionario a casi 3.000 docentes no universitarios/as de Catalunya durante el primer mes y medio de confinamiento. Los resultados permiten caracterizar cuatro aspectos sustantivos que atender. En primer lugar, minimizar, cuando no evitar, un nuevo cierre de los centros que impida una escolarización presencial que deja al alumnado, sobre todo al más vulnerable, sin los recursos relacionales y vitales que el sistema educativo brinda. En segundo lugar, abordar las situaciones de fragilidad material y de acompañamiento familiar del alumnado tanto dentro como fuera del sistema educativo. En tercer lugar, equilibrar la composición del estudiantado de los centros de forma que no se favorezca la concentración escolar del alumnado con mayores dificultades. En cuarto lugar, garantizar que todos los centros cuenten con los recursos humanos y materiales necesarios para desarrollar sus proyectos educativos en el corto, mediano y el largo plazo. El estudio finaliza destacando que la confianza entre centros educativos, Administración y familias será imprescindible para abordar la incertidumbre de los próximos tiempos.
Las preguntas sobre la respuesta tecnológica en la pandemia

¿Qué podemos aprender de esta pandemia? Esta pregunta se hace cada vez más recurrente, y de hecho denota cierto optimismo, pues como expresaba Marina Garcés: “De todo es posible aprender y todo nos puede ayudar a mejorar”. Estas tres investigaciones, además de describir el escenario del confinamiento y anticipar algunas respuestas sobre lo que vendrá en el ámbito educativo, también permiten formular preguntas que tener en cuenta de cara a organizar nuestra próxima convivencia comunitaria en el ámbito escolar. A partir de los antecedentes consultados, la lectura de otras fuentes, participación (y asistencia) a eventos online sobre educación y el COVID-19, y luego de una amplia y extensa reflexión conjunta entre los autores de este artículo, aquí se presentan algunas preguntas que, como comunidad educativa, podríamos atender. Las preguntas han sido agrupadas en dos dimensiones: sentido de la escuela y la respuesta digital. Estas preguntas ni son las únicas, ni cubren todo el panorama, pero podrían ayudarnos a empezar esta tarea de repensar la educación.
Nuevo sentido de la escuela

Si se cierra la escuela, ¿qué tipo de educación se abre?
¿A qué modelo educativo y de escuela nos lleva la pandemia del COVID-19?, ¿ese modelo será una constante?
¿A qué llamaremos «ir a la escuela” en la educación post-COVID?
Si cerrando la escuela se aumenta la desigualdad ¿qué otras brechas se generan al no acceder o aprovechar la educación digital de emergencia?

Además de la distancia sanitaria necesaria impuesta por el COVID-19 ¿cómo afectarán las nuevas distancias culturales, pedagógicas y tecnológicas acentuadas en la escuela post-COVID?
¿Hacia dónde orientar y poner el énfasis en la formación docente durante la era post-COVID?
¿El COVID-19 es una oportunidad para un aprendizaje “profundo” para la vida?
Si la incertidumbre sobre el sentido de la escuela ya existía antes del COVID ¿cómo gestionar esa incertidumbre en la era post-COVID?

Si la escuela es para muchos la única forma de equidad y si la digitalización no llega a todos ¿cuál será el papel de la escuela? y ¿qué pasará con la función compensadora de la escuela?
Una vez se dé la vuelta a la escuela ¿cómo reducir la segregación entre escuelas, ampliada durante el confinamiento?

Respuesta digital
Si la educación digital de emergencia, propia del COVID-19, no es la educación digital que hasta ahora se conocía, con base teórica y respaldo empírico, ¿cabe hablar de “la educación en pandemia” como una línea de investigación y desarrollo educativo?

¿La crisis del COVID-19 está poniendo en evidencia que sabíamos algo de aplicaciones, pero que no teníamos idea de cómo aprender y enseñar con tecnología?
Además del acceso digital ¿qué otras desigualdades en educación impiden aprovechar el potencial tecnológico en educación?

¿Qué significa digitalizar a escuela en tiempos de COVID-19? ¿digitalizar lo diseñado para la educación presencial o diseñar una nueva educación?
¿Toda brecha digital evidencia, al mismo tiempo, una desigualdad en el aprendizaje?
Si las grandes empresas tecnológicas ya forman parte indispensable de la educación digital de emergencia en el COVID-19, ¿cuál es el papel del Estado?
¿Qué nos permitirá conocer sobre el aprendizaje la inmensa acumulación de datos generados en la experiencia educativa virtual?
¿Hace falta otro virus y más evidencias para encarar la competencia digital docente como competencia angular en la formación del profesorado?
¿Por qué la ‘solución digital de emergencia’ en educación que vivimos en el COVID-19 no puede resolver la asfixia del sistema educativo?
¿La deserción educativa digital, puesta de manifiesto por el COVID-19, es un nuevo criterio general a tener en cuenta en la evaluación de las oportunidades como en la ODS?
¿Qué se está dejando de aprender en esta educación digital de emergencia?
La evidencia nos está mostrando que, pese a las creencias, sigue existiendo inequidad en el acceso y la distribución de las tecnologías digitales. En este sentido, ¿Dónde debiese acentuarse lo digital?, ¿otra vez en los dispositivos o en las competencias?

Algunas reflexiones finales
Luego de la imposibilidad temporal de dar continuidad a la educación presencial, la sociedad ha puesto la mirada en las oportunidades de la educación digital de emergencia, apoyada por internet y otras tecnologías. Sin embargo, se ha de tener en cuenta que, si ya era difícil en la mayoría de los países más afectados por el COVID-19 garantizar una educación de calidad en contextos presenciales, esta nueva educación a distancia de emergencia, también supone nuevas complejidades que deberán ser revisadas.

En todo este sinfín de preguntas, quizá la más importante que hay que plantearse en educación, así como en otros ámbitos, frente a la sacudida que genera el COVID-19 sea, como advierte Philippe Meirieu: «¿Qué se decidirá cuando ya no nos invada la ansiedad, cuando el recuerdo del encierro se desvanezca gradualmente y cuando las desigualdades reveladas por los terribles acontecimientos que vivimos se vean de nuevo ensombrecidas por el activismo cotidiano?». ¿Qué sucederá? No se sabe, pero en educación “tenemos el deber ético de no repetir errores» y, como recientemente manifestaba Henry Giroux, de ser optimistas y ver, dentro de las múltiples incertidumbres, una oportunidad de transformación social y educativa. Con ello, la necesidad de formular preguntas para abrir el debate antes, durante y luego del COVID-19 resulta esencial. Hoy más que nunca esa actitud crítica y anti hegemónica puede ser el antídoto para seguir educando.






Por 
Cristóbal Suárez Guerrero
Universitat de València
Pablo Rivera Vargas
Universitat de Barcelona
Martín Rebour
Plan Ceibal- Uruguay
Fuente

lunes, agosto 10, 2020

“PARA QUE AVANCE LA EDUCACIÓN NO SIRVE DAR MÁS AL QUE MÁS TIENE”

Isabel Celaá responde a las preguntas de alumnos, profesores y familias en un programa organizado por EL PAÍS. “Los menores contagian menos de lo imaginado”, afirma la política ante el regreso a las aulas.


La educación pública “es el eje vertebrador del sistema, no solo por su mayor implantación, sino porque es la obligación del poder público para atender el derecho fundamental de la persona”, pero la escuela concertada “está perfectamente contemplada, perfectamente respetada y perfectamente acreditada” en la nueva ley escolar que se está tramitando en el Congreso, ha asegurado este jueves la ministra de Educación, Isabel Celaá, para añadir después: “No hay ningún problema ideológico”. Durante un programa especial en vídeo organizado y emitido por EL PAÍS, en el que Celaá ha respondido durante algo más de una hora a preguntas de alumnos, profesores y padres, la ministra ha salido así al paso de una antigua polémica educativa y que esta semana ha estado de actualidad por la discusión en el Congreso sobre si los fondos extra para la reconstrucción tras la covid deben ir a la enseñanza pública o también a la concertada, es decir, la privada subvencionada.

En cualquier caso, entre los temores por la seguridad de la vuelta a las clases en septiembre, la forma de recuperar el tiempo perdido y de mejorar la calidad de la educación, la conversación de este jueves de Celaá con la comunidad educativa ha dado para mucho más. En el vídeo que encabeza este texto puede ver el programa completo. Lo siguiente es un resumen de lo más destacado:

Confianza en los grupos aislados. “Definitivamente las burbujas pueden funcionar, ya lo están usando otros países como Noruega, ya lo han observado los epidemiólogos como los pediatras: el virus no se transmite de forma tan rápida como pensábamos entre los menores. En estas burbujas estables tiene que haber niños que se relacionen entre sí y no con otros grupos y que sean atendidos por uno o dos profesores”. La OMS y la asociación de pediatría ya afirmaban el 8 de junio con claridad que los niños no son tan superdiseminadores del virus como pensábamos. Eso nos ha permitido acercarnos a fórmulas distintas y saber que podemos atender a los niños más pequeños a través de burbujas habida cuenta de que a determinadas edades no se observan las distancias físicas.

Cómo actuar si hay rebrote. Gema Duque, médico de la Comunidad de Madrid como su marido, ha querido saber cómo actuaría Educación ante un rebrote de la epidemia. Le gustaría que se actuase como en Francia donde se priorizó el regreso de los hijos del personal sanitario. La ministra, sin embargo, ha antepuesto a los más pequeños de la escuela. “Si algo hemos aprendido en este trimestre es que los cursos superiores han avanzado muy bien en su enseñanza a distancia, no así con los más pequeños a los que les resulta más difícil sentarse ante un ordenador o una tableta durante unas horas. Por lo tanto, aspiramos primero a tener un curso con unas normas parecidas a las de los otros cursos (…) Pero sí, en algún momento, hemos de priorizar presencia, los niños más pequeños, los niños de primaria, aquellos que se sujetan peor a la silla ante una cámara obviamente serán los primeros en ocupar los espacios físicos de los centros educativos”.

Uso de mascarilla. Gabriele, de ocho años, le ha preguntado a la ministra si tendría que asistir a clase con mascarilla y Celaá ha tratado de ser didáctica. “Si el centro opta por tener grupos de convivencia estables no necesitaréis mascarilla, porque os relacionaréis a modo de familia en vuestro grupo con uno o dos docentes. Pero si salís al patio o vais por un pasillo, a partir de los seis años sí podréis usar mascarilla”.

Los estudiantes sin voz. Andrea Henry, presidenta de la confederación estatal de asociaciones de estudiantes (Canae) ha lamentado que el ministerio se haya reunido con profesores y padres, pero no con ellos para afrontar este cambio en el sistema educativo. “Os escuchamos en el Consejo Escolar del Estado y en el Observatorio de Becas”, ha contestado Celaá que se ha mostrado dispuesta a escucharles más.

Educar al aire libre. Bibiana Marful, miembro de la Asociación Nacional de Educación en la Naturaleza, ha propuesto a la ministra que a corto plazo se apostase en España por colegios al aire libre, pues funcionan con éxito en otros países y ya abogaba por esta práctica la Institución Libre de Enseñanza a principios del siglo XX. Celaá se ha mostrado abierta a estudiar la posibilidad: “Es una reflexión muy oportuna, al caso, porque si algo necesitamos en estos tiempos de gran incertidumbre en la salud o la educación, es esta apertura a la ventilación, al aire libre, a la vuelta a la naturaleza. Fue un concepto romántico, de los poetas clásicos y de los británicos. Como Shelley, que en todos sus poemas observaban la naturaleza”. Porque, como muchos pedagogos, la ministra considera que al aire libre se aprende “no solo el contenido de la materia sino del contacto con la naturaleza”.

De aire libre ha preguntado también la Asociación Patios Habitables: ¿Cuáles son las propuestas para la mejora y acondicionamiento de los patios escolares? Celaá ha recordado que es una competencia autonómica, pero ha animado a hacer una reflexión conjunta con los gobiernos regionales y ha concluido: “Con la utilización de escasos recursos se pueden obtener grandes beneficios en los términos que planteas”.

Regresión en las pedagogías. Beatriz Martínez, profesora de infantil en el municipio de Requena (Valencia), teme que la pandemia eche por tierra “todas las metodologías de trabajo participativo que favorecen el desarrollo de las inteligencias múltiples y la cohesión” y así se lo ha hecho saber a la ministra. “¿Regresamos atrás, a un trabajo individualizado sentando a los niños en su pupitre”. Celaá ha sido tajante: “En absoluto, vas a poder seguir haciéndolo”.

La ministra ha confiado en que será así a la vista de lo que comunican los epidemiólogos internacionales: “Se va a poder trabajar en grupos estables a modo de módulos, de personas que se relacionan con su profesor. La educación va hacia eso, no a un sistema cerrado por materias. Estamos en espacios móviles, aquel que pueda hacer una pequeña obra que la haga. Buscamos que los profesores trabajen colegiadamente”.

Conocimientos esenciales. A Elena González, vicepresidenta de la asociación de padres del colegio público Ramiro de Maeztu de Madrid, le preocupa que no se programen actividades extraescolares en las escuelas, pues son una fuente de conocimiento y facilitan a los padres la conciliación con la vida laboral. Celaá, en esta ocasión, ha pedido paciencia a la madre. La ministra ha dado una de cal: “Todas las medidas que estamos tomando para tener un entorno escolar seguro son temporales, tenemos la esperanza de tener un remedio o una vacuna pronto y desde luego hay que mantener las actividades extraescolares”. Y otra de arena: “Estamos en un momento muy anómalo. Un tiempo en el que debemos adaptarnos lo más posible para que se prioricen las competencias fundamentales, los aprendizajes esenciales. Esto no quiere decir que las actividades extraescolares tengan que desaparecer, pero sí que adaptarse a que primero tenemos que trabajar esas competencias esenciales”.

Porque no duda que habrá que reforzar los conocimientos cuando lleguen los alumnos en septiembre. “Observaremos que hay deficiencias en el desarrollo de sus capacidades cognitivas que hemos de reforzar. Habrán desarrollado muchas destrezas emocionales, pero a lo mejor tenemos que profundizar en sus capacidades cognitivas. Al menos el primer trimestre, y probablemente hemos de acomodar aquellos contenidos que nos llegan del final de curso 19-20”.

La polémica de las dos redes. Sobre la polémica de los últimos días en la comisión de reconstrucción del Congreso, cuyas conclusiones provisionales dejan fuera a la escuela concertada de los fondos extra que se puedan aprobar, la ministra ha querido dejar claro que ese debate parlamentario no tiene nada que ver con el proyecto de reforma educativa. Y que esta respeta perfectamente a la escuela concertada. “Está perfectamente contemplada, respetada y acreditada, por lo tanto, ahí no hay ningún problema ideológico ni de falta de consideración. Esa es la realidad”, ha dicho en su respuesta a Luis Centeno, secretario general adjunto de la patronal de colegios católicos FERE.

Financiación a la concertada. La ministra ha asegurado que los 2.000 millones que el Gobierno va a conceder a las comunidades para inversión extra educativa se repartirán “de forma equitativa en todo caso, dándole a cada uno lo que le corresponde”. Sin diferencias entre escuela pública y privada. “El fin ha de ser compensar las desigualdades y satisfacer las necesidades de los más vulnerables. Porque si queremos que el sistema educativo avance, de nada sirve dar más a quien ya tiene más. Por lo tanto, nosotros no hablamos de titularidad sino de los más vulnerables”.
Celaá cree que “todos los centros que se sostienen con recursos públicos tienen que arrimar el hombro para tratar aquellas mayores dificultades educativas que tiene el sistema”, es decir, un mejor reparto de los alumnos más desfavorecidos. El 79% de los hijos de inmigrantes se concentran en la pública y siete de cada 10 alumnos con menos recursos.

Becas. José Montalbán, profesor en Estocolmo, ha reprochado a la ministra que las becas terminen de cobrarse terminado el primer trimestre y está ha asegurado que se han hecho pequeños avances. “Hemos conseguido acortar las becas como dos meses con respecto al curso anterior. Las becas se conceden tras haber conocido la declaración de la renta de las familias del curso anterior, estamos cambiando el sistema”, ha respondido.

Necesidades especiales. “Nosotros buscamos una escuela inclusiva, en la que todos los y las docentes estén preparados para tratar la diversidad, porque cada talento es diferente al otro y tienen que tratarse de manera individualizada, esa es la escuela que buscamos, que compense las desigualdades”, dijo la ministra. El tratamiento de las necesidades educativas especiales y con diversidad funcional apareció en el debate de la mano de Maria Belén Ouviña, maestra de audición y lenguaje en un instituto madrileño, que planteó su preocupación por la dificultad de enseñar a distancia a chavales con dificultades.

También hubo espacio para hablar de las protestas promovidas en los últimos meses por algunas asociaciones que temen que la nueva ley educativa suponga el cierre de los centros específicos de educación especial. Sobre ello, Celaá fue tajante: “Estamos comprometidos […] con la mejora de la dotación de recursos para la educación especial en los centros ordinarios, pero respetamos absolutamente los centros de educación especial, los reconocemos y además vamos a continuar apoyándolos […] de ninguna manera vamos a cerrar los centros de educación especial. Pero obviamente tenemos muchísimas familias que quieren ir a centros ordinarios, muchísimas”.

Formación Profesional. Además se abordó el tema de la FP. Un ámbito que Celaá calificó de prioritario para el ministerio. A la docente Bárbara Higuera Pérez, de Getafe, que reclamó esfuerzos para dar prestigio a la FP, le aseguró que ya está ocurriendo y que es la propia realidad laboral la que la impulsa: “Hay muchos egresados de la Universidad que quieren después pasar por la FP para conseguir un puesto de trabajo”, aseguró la ministra. A Ángel Cabezuelo, de Castellón, que preguntó cuándo se iban a equiparar por fin las condiciones de trabajo de los profesores técnicos de FP con las del resto de docentes de secundaria, Celaá le respondió: “Encontrarás una respuesta satisfactoria a esta cuestión en el proyecto de ley”.

Religión. No podía faltar en el programa una pregunta sobre otra eterna polémica en el ámbito educativo: la presencia de la asignatura de Religión en la escuela. Algunos sectores la defienden y otras la rechazan. Pablo Blanco, profesor en un pueblecito de Cantabria, es de los segundos. “¿Para cuándo la Religión fuera de las aulas?”, preguntó. Y la ministra respondió: “Observamos el respeto debido a los Acuerdos entre la Santa Sede y el Gobierno de España [de 1979, que establecen la existencia de la asignatura de Religión]. Por ello, la propuesta que hacemos es que sea de oferta obligada para los centros y de asunción voluntaria por parte del alumnado. No puede valer para una nota media”.




Fuente: https://elpais.com/educacion/2020-07-02/la-concertada-esta-perfectamente-contemplada-y-respetada-en-la-ley.html

jueves, julio 16, 2020

Respuesta del IIPE UNESCO frente al COVID-19

El número de niños, jóvenes y adultos que no asisten a escuelas o universidades debido a la COVID-19 es histórico. Gobiernos de todo el mundo han cerrado las instituciones educativas en un intento por contener la pandemia mundial. Sin embargo, la educación debe continuar.



Los sistemas educativos deben afrontar el reto de garantizar el derecho a una educación inclusiva, equitativa y de calidad, guiándose por el compromiso asumido con el ODS 4 y la Agenda Educación 2030. Las lecciones aprendidas durante este periodo permitirán a los países desarrollar un planeamiento educativo capaz de reducir el impacto social de la crisis vivida y preparar sus sistemas para futuras crisis. 

Desde el IIPE UNESCO, Oficina para América Latina, reafirmamos nuestro compromiso con los Estados Miembros de la región, ofreciendo acceso a contenidos y herramientas útiles para fortalecer sus sistemas educativos durante el actual contexto de emergencia e impulsar el derecho a la educación.

A continuación, conozca más sobre las propuestas específicas de respuesta a la COVID-19 que el IIPE brinda en sus cuatro líneas de acción: Formación, Investigación, Cooperación Técnica y Difusión.

También puede explorar una caja de herramientas en constante actualización, y las notas de respuesta del IIPE, que contienen recomendaciones para ayudar a los gobiernos a enfrentar esta crisis educativa.



Fuente

martes, junio 09, 2020

Los alumnos, los docentes y los padres de las escuelas asociadas de la UNESCO comparten sus experiencias sobre el COVID-19


Más de 620 miembros de la Red del Plan de Escuelas Asociadas de la UNESCO (RedPEA) de más de 80 países se reunieron para intercambiar sus experiencias sobre el aprendizaje y la vida durante el confinamiento, con motivo de un webinario organizado el 12 de mayo de 2020 en colaboración con el Instituto de la UNESCO para la Utilización de las Tecnologías de la Información en la Educación (ITIE).


Al igual que las interrupciones en el ámbito educativo a nivel mundial, el 95% de las escuelas asociadas de esta red de 12.000 establecimientos en 182 países permanecieron cerradas. En 65 años de existencia, este webinario fue el primero de su tipo para la comunidad de escuelas asociadas, la red más vasta de la UNESCO.

El regreso progresivo a una “nueva normalidad” plantea numerosos interrogantes: ¿Cuán eficaz ha sido la experiencia del aprendizaje a distancia? ¿Cuáles son sus ventajas y dificultades? ¿De qué manera influyó, y tal vez modificó, a la comunidad del aprendizaje y las relaciones entre alumnos, docentes y padres? ¿Cómo replantear la organización de nuestras escuelas y nuestros ámbitos de aprendizaje después de la crisis?

Aunque todavía es muy temprano para extraer experiencias, los miembros de la redPEA, los coordinadores nacionales, los docentes, alumnos y padres han intercambiado sus observaciones, sus sentimientos, así como sus esperanzas en el futuro durante este webinario que abarcó dos temas: la experiencia del aprendizaje a distancia y la reestructuración del futuro de la educación a partir de esta experiencia.

Durante las dos sesiones del webinario intervinieron alumnos, padres y docentes pertenecientes a los siguientes países: Argentina, China, Francia, Iraq, Kenya, Líbano, Mongolia, Nigeria y Países Bajos.

“Las voces de los docentes, los alumnos y los padres nos han hecho tomar conciencia de las realidades del terreno y de los retos a los que debemos hacer frente juntos, como comunidad de la redPEA”, declaró Julie Saito, coordinadora internacional de la redPEA.

Experiencias en el terreno del aprendizaje a distancia
A continuación, lo que los participantes de la comunidad redPEA tenían que decir acerca de su experiencia:
“El problema de la utilización del aprendizaje en línea es que uno depende realmente de la conexión a Internet y de la electricidad”,
Nanda Vania Qurratu Aini, alumna, 17 años, Indonesia

“El aprendizaje a distancia ha influido en el aspecto afectivo del aprendizaje. He echado de menos los intercambios cálidos con los docentes y el tiempo libre con mis amigos y compañeros”,
Nevenka Fadin, alumna, 14 años, Argentina

“A partir de mi experiencia con los cursos a través de la televisión, creo que deberíamos prever un modelo de clases mixtas en que los alumnos puedan mirar los cursos televisivos desde la casa, mientras que nosotros completaríamos estos cursos en la escuela y debatiríamos sobre los temas que se abordaron con miras a dar prioridad al perfeccionamiento de las competencias de los alumnos”,
Sra. Ganchimeg Jamba, profesora de inglés, Mongolia

“Como madre, diría que la educación en línea me permitió ayudar a mis hijos, y como docente, considero se trata que una oportunidad que debemos estudiar de cerca en el futuro. La integración de la educación en línea en el sistema escolar clásico se ha convertido en algo indispensable”,
Ghinwa Maassarani, profesora de química y madre de dos niños, Líbano

“El gobierno debe reforzar su dominio de los medios de comunicación y la educación cívica en todos los niveles de la enseñanza, para que estemos listos para gestionar este tipo de situación. En Kenya, a los padres esto les ha generado grandes problemas. La mayoría de los kenianos que viven en las ciudades… tienen condiciones de vida muy precarias, y la situación se está agravando”,
Richard Iyaya, formador de docentes y padre, Kenya

¿Cómo replantearse la educación y el aprendizaje después de la crisis?
Los participantes de la comunidad de la redPEA intercambiaron sus ideas acerca del futuro de la educación:
“Con 13 millones de niños no escolarizados en Nigeria antes de la pandemia, no podemos decir que volveremos a la normalidad”,
Aisha Bunu, alumna, 14 años, Nigeria

“Creo que esta [crisis] es una oportunidad para pensar en grande, demostrar valor y tomar decisiones realmente audaces para organizar nuestro sistema educativo y de aprendizaje”,
Anne-Fleur Lurvink, profesora de inglés, Países Bajos
“Esta crisis me demostró realmente que el aprendizaje se basa antes que todo en las interacciones y los procesos sociales. Es por esto que considero que el aprendizaje social y afectivo debería tener mayor importancia en la educación”,
Si Gao, profesor de literatura china, China

“¿No sería acaso una solución que los alumnos estuvieran en el centro del cambio? Podríamos apoyarnos en la autonomía adquirida durante esta crisis sanitaria y en el dinamismo para construir algo diferente. Creo que juntos, hemos tomado conciencia de las interacciones entre la salud, la educación, las desigualdades y el entorno”,
Jean-Marc Septsault, profesor de tecnología con dos hijos, Francia

“Para muchos países que ya estaban afectados por un conflicto, esta pandemia solo ha agravado la situación. Debemos reflexionar en la sociedad en que deseamos convertirnos y en el tipo de educación que queremos darles a nuestros hijos para construir esta sociedad”,
Sra. Aseel Jasim, madre de cuatro niños, Iraq

¿Qué temas comunes se desprenden de esto?
“El arte es esencial para mí, ayuda a nuestra salud mental y nos permite relajarnos”,
Nevenka, 14 años, Argentina

Entre los especialistas que participaron en la reunión se encontraban Tigran Yepoyan, jefe de la unidad de las TIC en la educación sanitaria de la ITIE; Sobhi Tawil, jefe del equipo de investigación y prospección de educación de la UNESCO, y Xioxia Zhou, directora del Centro Internacional de la Red del Plan de Escuelas Asociadas de la UNESCO. Al hacer un balance sobre las dos sesiones del webinario, estos identificaron algunos temas en común, fundamentalmente la importancia de tener en cuenta la dimensión socioafectiva del aprendizaje y la necesidad de velar por el bienestar de los alumnos y los docentes, así como las consecuencias del aprendizaje a distancia en la relación entre alumnos, docentes y padres.


Se prestó especial atención al papel que desempeña la educación artística en el bienestar de los alumnos, a la necesidad de dotar a los docentes de competencias en informática y en el dominio de los medios de comunicación, así como al apoyo psicosocial que se debe proporcionar a los alumnos.
Como afirmó un alumno de la redPEA proveniente de Grecia, todos los participantes se sintieron conectados unos con otros más allá de las culturas y los continentes: “Es increíble poder oír a alumnos desde el otro lado del mundo y tener la impresión de que éramos compañeros de clase. Me alegró mucho saber que compartimos todos el mismo punto de vista acerca del papel que desempeñan los docentes, que son insustituibles”.

El equipo de coordinación mundial de la red PEA prevé continuar este debate productivo, integrando los puntos de vista expresados en la respuesta al COVID-19, así como en sus actividades futuras. Esto se hará mediante la colaboración constante con el equipo de Los futuros de la Educación, la ITIE y otros asociados interesados dentro y fuera de la UNESCO.



Fuente

viernes, mayo 15, 2020

COVID-19: Hacer frente a una emergencia educativa


Nuestra experiencia en emergencias en todo el mundo nos dice que, junto a las medidas para resolver el curso escolar en vigor, hay que comenzar sin demora a planificar acciones que permitan asegurar el derecho a la educación a medio plazo. 

El COVID-19 ha asestado un duro golpe a nuestra sociedad. No hay aspecto de nuestra vida que no se haya visto afectado, de tal forma que nos preguntamos si, cuando demos por controlada la amenaza biológica, volveremos al punto en que iniciamos el confinamiento o a una realidad con nuevos retos. 

La emergencia sanitaria está teniendo un impacto dramático en las personas más mayores, sin olvidar otros tramos de edad, incluidos algunos menores de 18 años ingresados en hospitales (el 15 de abril representaba alrededor del 0,5% de las hospitalizaciones totales). La economía nos proyecta hacia un futuro inmediato de una importante crisis social que precisará de un hondo y sincero compromiso con los más vulnerables. 

El sistema educativo no ha sido una excepción. Se ha visto obligado a articular un "plan B" de la noche a la mañana porque la presencialidad y la concentración de personas en un mismo espacio, características básicas de nuestro modelo, se han visto condicionadas por las medidas del estado de alarma decretado. 

En estas circunstancias, las familias se han visto obligadas a asumir un nuevo modelo de relación con una escuela en plena reformulación. Equipamiento, conectividad, acompañamiento, conciliación laboral…toda una serie de requisitos que pueden truncar el desarrollo del derecho a la educación y cualquier enfoque de equidad e inclusividad. 

Del otro lado, el profesorado se está adaptando a marchas forzadas a una metodología que tiene unas claves muy distintas a las que estaban previstas y sobre un proceso en el que tiene mucho menos control del hecho educativo, una vez se ha perdido el poder protector de la escuela.
El valor de compensación social de la escuela 

En esta circunstancia hemos sido capaces de percibir el enorme valor de compensación social que tiene nuestra escuela, aun con todas sus limitaciones y carencias (abandono temprano, fracaso escolar, etc.). Esta fase de respuesta ante la emergencia nos está dejando estampas de familias angustiadas por garantizar su subsistencia, de profesores afanándose para que ningún alumno se descuelgue y hacerles llegar esos aparatos tecnológicos que la solidaridad está movilizando, de los aplausos de las ocho que nos conectan y animan. Y todo ello mientras a nuestro lado los casos de afectados se iban haciendo presentes. Preocupados por lo inmediato (finalizar el curso, evaluar, promocionar, etc.) no podemos dejar pasar que nuestro mundo más próximo ha cambiado y que debemos adaptarnos a una nueva realidad local y global. Que la épica ha de dar paso a la planificación. Y ahí es donde la educación puede ocupar un papel de cohesión social y vertebración de la vida comunitaria, y para eso precisa de ayuda y estímulo. 

Aspiramos a que en nuestros centros educativos el derecho a la educación de niños, niñas y adolescentes se desarrolle en toda su extesión y por lo tanto que sean un lugar donde: 
·          Alcancen el máximo sus capacidades. 
·          Adquieran los conocimientos, habilidades y valores necesarios para convivir en paz  y libertad en una sociedad global y sostenible. 
·          Compartan un espacio seguro donde sus necesidades más elementales se vean atendidas (alimentación, cuidado, protección y participación). 
Pues bien, el COVID-19 ha golpeado toda esta estructura y la pone en riesgo, tanto ahora como en los próximos tiempos. El impacto  pone en jaque incluso la agenda para el desarrollo sostenible, en su objetivo por alcanzar una educación de calidad, inclusiva, equitativa y para toda la vida. 

Adoptar un enfoque de emergencia
Nuestra experiencia atendiendo emergencias en todo el mundo y en toda circunstancia nos hace avanzar que, junto a las medidas de cómo resolver el curso escolar en vigor, hay que comenzar sin demora con una batería de acciones que permitan asegurar que los derechos de la infancia consagrados por nuestro ordenamiento jurídico no sufren ninguna merma y por lo tanto es fundamental avanzar en medidas eficaces ante nuevos brotes o confinamientos totales o parciales que se puedan dar al inicio del próximo curso. 
UNICEF España está trasladando a las autoridades estatales y autonómicas una serie de recomendaciones que se pueden consultar en el documento "La Educación ante el COVID-19 –

Propuestas para impulsar el derecho a la educación durante la emergencia" en las que se recogen medidas tanto para paliar su efecto en el sistema educativo como para utilizar la educación como un elemento clave para superar la crisis. 

Esta situación de emergencia precisa de la máxima colaboración de todos. La cooperación entre administraciones, familias y sociedad civil, y diríamos, hasta su complicidad, deben estar al servicio de un enfoque de derechos, de no dejar a nadie atrás. Ahí no podemos olvidarnos de niños, niñas y adolescentes. Facilitarles información adaptada, incorporar sus puntos de vista y contar con su capacidad transformadora nos hará sumar unos aliados valiosísimos y les lanzaremos un mensaje claro, son ciudadanos y son parte de la solución. 


Nacho Guadix
Responsable de Educación en Derechos y Campañas en UNICEF España

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