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jueves, febrero 25, 2021

La vuelta tiene vueltas, Gustavo Galli

 El riesgo del sentido común: desde hace varios días participo y leo debates en las redes sociales sobre la vuelta a la presencialidad en la escuela. También leo y escucho medios varios. Sin dudas mi principal preocupación es la liviandad con que se trata el tema y el sentido común que se va construyendo alrededor del mismo. En general, el sentido común no se basa en fundamentos, no desarrolla argumentos, desestima la complejidad de pensamiento y prefiere lo simple, se deja llevar por creencias, sentires, pensamientos binarios, y construye verdades basadas en lo que la mayoría piensa.

 


Cuando se habla de vida y de muerte se espera que el sentido común dé lugar a opiniones más fundadas, informadas en fuentes relativamente confiables y que se pueda refutar, debatir, interpelar.

¿Por qué la vuelta tiene vueltas? Porque es un tema complejo, conformado por muchas variables a tener en cuenta, que se combinan y entrelazan.

 

Para abrir la discusión, propongo avanzar en algunos puntos, para ordenar algunas de las opiniones que vengo leyendo (advierto que, si bien en algún caso me refiero a todo el sistema, priorizo centrarme en la situación de CABA):

 

1. “Los docentes no quieren volver a la escuela, no quieren trabajar”. Nada más errado, nunca se trabajó tanto, en jornadas eternas y los siete días de la semana como en pandemia. Buscando formas no conocidas, variedad de recursos para poder llegar a las casas, enseñando de un modo que nunca se había hecho. Nada me haría más feliz que volver al aula.

2. “Abren las cervecerías y no abren las escuelas”. Muchos desconocen lo que implica la apertura de las escuelas. Por ejemplo, la apertura de todas las escuelas implica un movimiento de al menos 15 millones de personas en todo el país, en un rango horario más bien acotado. Son algo así como 50.000 instituciones que abren sus puertas diariamente. Ni remotamente se compara al movimiento de las cervecerías por más que un ex Ministro las haya recomendado como emprendimiento exitoso.

3. “Abren las colonias en verano y no quieren abrir las escuelas”. Las colonias son al aire libre. Vamos al tema siguiente.

4. “No es a todo o nada, abran las que se puedan”. Coincido plenamente. Hay que relevar la infraestructura escolar, hacer adaptaciones, tener en cuenta la geografía y el clima de nuestro país, por ejemplo, en enero una provincia puede tener 50 grados de sensación térmica y en el otro extremo del país puede estar nevando. Casi la mitad de las escuelas (instituciones, NO población) son rurales, algunas con alojamiento, otras con dificultades de acceso, claramente las políticas deben ser diversificadas.

5. “Que cada jurisdicción resuelva y listo”. Ideas como esas fragmentaron el sistema educativo argentino. El Ministerio de Educación de la Nación tiene que garantizar la regulación para la unidad del sistema. ¿Entonces la misma decisión para todos? No. Pero deben respetarse los acuerdos logrados en el Consejo Federal de Educación. En tiempos de crisis y excepción es cuando más necesitamos la unidad de criterios y las políticas educativas que achiquen las brechas.

6. “Que vayan pocos estudiantes, en burbujas y se roten”. Las únicas burbujas que funcionan muy eficazmente hasta el momento son aquellas en las que viven muchxs funcionarixs, sobre todo lxs de CABA. ¿Tenemos claro que hay escuelas con aulas sin ventanas? ¿y con patios reducidos o sólo cubiertos? ¿Y con ventiladores de techo que distribuyen homogéneamente el virus en toda el aula? Sabemos que es necesario renovar la totalidad del aire en cada aula frecuentemente para evitar posibles contagios, se recomiendan ventiladores de pared apuntando a ventanas de una forma determinada y medidores de dióxido de carbono en las aulas. Nada de esto se ha instalado en las aulas de CABA.

 7. “Que den clases en los patios”. La experiencia de CABA nos demuestra que no ha funcionado. El porcentaje de presencialidad ha sido extremadamente bajo. No es cuestión de sombrillas. ¡Es la economía, estupido! (Solo un parafraseo, que no busca ofender, por las dudas).  El presupuesto del GCABA de infraestructura escolar pasa de 3000 millones de pesos en 2020 a 1000 millones en 2021 ¿Pero entonces no hicieron ni harán la compra de equipamiento y reformas necesarias en las escuelas? Y fíjate…

8. “Con protocolos se puede”. ¿Sabías que en CABA (también en muchas otras provincias) los insumos de limpieza los financian las cooperadoras? ¿Sabías que las cooperadoras dependen, en general, del poder adquisitivo de las comunidades? Esto es, en sectores empobrecidos, cooperadoras empobrecidas. ¿Sabes qué plan tiene el Ministerio de Educación de CABA para garantizar la limpieza y desinfección de aulas y zonas comunes en las escuelas? ¿Lo explicitaron? ¿Sabés con cuánto personal se va a contar para hacerlo y garantizar ese aseo entre grupos que rotan?

9. “Solo piensan en lxs docentes hay que pensar en lxs pibxs”. Nada más alejado de la realidad, esta idea responde al pensamiento binario de la construcción de sentido común. Hay que pensar en la sociedad toda. Quienes agitan el fin de la grieta luego generan otra. Sólo si no comprenden a la escuela como lugar de encuentro pueden decir esas cosas. La escuela no es ellxs y nosotrxs. Al menos no para mí y para gran parte de mis compañerxs docentes. Pero tampoco para el virus. En la escuela, como en otros lugares, con o sin síntomas se puede contagiar cualquiera de cualquier edad. ¿Lxs pibxs sufren la pandemia? Vaya novedad, se vulneran en muchas casas sus derechos. ¿Si se podría avanzar en otro formato para que los pibes salgan de sus casas? Si. ¿Se generaron las condiciones en CABA por ejemplo, para que eso suceda? NO.

9. “Que vayan los que viven cerca”. Bien, despejemos la profundización de la desigualdad, porque si no ni siquiera vale la pena argumentar esto. Para que vayan estudiantes, deben ir docentes y personal auxiliar. Muchxs trabajan en varias escuelas distintas por semana y por ende la circulación se multiplica. Eso implica que el transporte público incremente considerablemente sus pasajeros. ¿Hay alternativas? Desconozco. ¿Vos conocés alguna? “Lxs docentes son esenciales”. Ergo cuando casi todxs somos esenciales, ¿quiénes quedan por fuera, o mejor, debajo del bondi?

10. “Vamos a la bimodalidad”. Ok. Me interesa. En CABA el gobierno recortó 370 millones del Plan Sarmiento, esto es menos computadoras, menos conectividad. En plazas y en el subte tenes WiFi pero en las villas no. Ni netbook, ni señal. Ni una señal tampoco que indique cómo se logra la bimodalidad, el modelo “híbrido” para ser más cool. ¿Cómo se organizarán los grupos y lxs docentes? ¿Qué materias serán las priorizadas en la presencialidad? ¿Qué sucede con lxs docentes que están en riesgo por posible comorbilidad? ¿Se abrirán nuevos cargos? ¿Hay fechas de concursos? Recordemos que en CABA se decidió dejar sin trabajo a lxs suplentes en plena pandemia. ¿Será posible incrementar las plantas docentes para dar respuesta al modelo “híbrido”? ¿Se formará a lxs docentes para esta modalidad? ¿Se dará el equipamiento? ¿Se está pensando que el/la mismx docente se duplique para patear el centro y cabecear?

11. “Con estos diez puntos demostrás que no querés volver”. NO. Yo quiero volver al aula YA. Pero no quiero volver a como dé lugar. Quiero políticas de cuidado. De lxs pibxs, de lxs docentes, de las familias, de la comunidad. No quiero sombrillas. Quiero computadoras en las casas y conectividad. Quiero un plan, una planificación, no quiero deseos, slogans, ni progres ni de derecha. No quiero la nueva grieta lxs docentes o los pibxs. Quiero a todxs cuidadxs. Quiero escuelas con recursos en infraestructura. Quiero la vacuna. Quiero que quienes opinen, sepan, y que se termine el “panelismo” de tv. Quiero que se tengan en cuenta la didáctica, las culturas institucionales, los recursos tecnológicos, la diversidad climática y de modalidades del sistema, que se garantice la unidad del sistema en esa diversidad. Que el diálogo deje de ser sólo declamado, que las políticas sean con financiamiento y no el bla bla larretiano que rasca donde no pica.

Por si hiciera falta: en muy pocos lugares soy tan feliz como en un aula.

 

 

 

 

 

Fuente: Gustavo Galli, docente e investigador de la Universidad Nacional de Hurlingham, Magister en Educación: Pedagogías Criticas y Problemáticas Socioeducativas por la UBA, para https://www.tiempoar.com.ar

 

lunes, agosto 03, 2020

¿Cómo cambiar el curso presencial a virtual con herramientas abiertas?

Ahora más que nunca, los alumnos avanzan a su propio ritmo pues tienen que participar en labores extras en casa que antes no tenían”.

La pandemia por COVID-19 es el principal factor que ha enfrentado a los profesores al reto de diseñar y adoptar un modelo de enseñanza remota de emergencia para asegurar la continuidad académica de los estudiantes. Muchos docentes han padecido la angustia y el estrés de hacer frente a este desafío sin ningún tipo de capacitación previa o incluso en circunstancias extremas tratando de desempeñar su trabajo lo mejor posible.

“Es mejor más clases virtuales durante la semana, pero de menor duración”.

En nuestro webinar del mes de junio, con alrededor de 1100 asistentes, el profesor Ken Bauer nos compartió diversas herramientas tecnológicas abiertas que los profesores pueden utilizar para impartir su curso en un formato virtual en dos modos de clase: síncrono y asíncrono, así como su aplicación pedagógica. Algunas de las herramientas que Ken explicó así como su uso fueron: Zoom, Google Classroom, YouTube, WordPress, OBS Studio, YouCanBookMe, entre muchas más. También compartió técnicas para ayudarnos a trabajar o estudiar mejor desde casa, a ser más organizados, productivos y estar más motivados; considerando que cada persona tiene un ambiente diferente en casa y sus retos particulares durante esta contingencia sanitaria.

Si no tuviste oportunidad de seguir la transmisión en vivo la puedes consultar en cualquier momento. Los primeros 30 minutos es la presentación de Ken y los 45 minutos restantes es la sesión de preguntas y respuestas de nuestra audiencia. Te adelanto que las preguntas que hizo la audiencia al profesor Ken fueron súper interesantes, estoy segura de que te ayudarán en tu práctica docente.

“En lugar de tener un par de entregas con mucho peso, divide las entregas con pesos menores que den cuenta del avance que hacen los alumnos. Así aprovechan tu retroalimentación y podrán aplicar los aprendizajes en las siguientes entregas”.

A continuación te comparto un breve resumen de la información que nos compartió el profesor Ken Bauer en el webinar.
·         Sé empático. Inicia la clase preguntándole a tus alumnos cómo se encuentran. Es muy importante mostrar empatía hacia ellos, por lo que están viviendo en la contingencia al igual que nosotros, los profesores.
·         Disminuye el tiempo de contacto síncrono prolongado. Es mejor más clases virtuales durante la semana, pero de menor duración. Ahora más que nunca, los alumnos están avanzando a su propio ritmo pues tienen que participar en labores extras en casa que antes no tenían. Por ello, es importante integrar también más actividades asíncronas.
·         No obligues a los alumnos a utilizar su videocámara. En casa se vive una dinámica familiar muy particular. En este tiempo de contingencia todos comparten el mismo espacio, por cuestión de privacidad no necesariamente todos querrán compartir lo que estén viviendo.
·         Utiliza aprendizaje invertido. Envía la información de la sesión a los alumnos antes de la clase para que la puedan revisar y formular preguntas. Esto te ayudará a tener una clase virtual más activa. Inicia la clase con preguntas y respuestas del tema y posteriormente organiza los equipos para que realicen una actividad. Puedes utilizar los breakup rooms de Zoom o cualquier otra herramienta, en caso de no tener esta funcionalidad no te preocupes, puedes decirles que hagan trabajo en equipo y regresen en 20 minutos a discutir los resultados del trabajo activo con reloj en mano. Esto les gusta mucho a los alumnos ya que interactuar con sus compañeros es algo que también extrañan hacer.
·         Aplica el reforzamiento positivo para aprendizaje invertido. Si tus alumnos no ven los materiales antes de la clase, es mejor que comprendan por ellos mismos los beneficios que tienen al revisar el material aplicando lo aprendido en la clase. Lo importante aquí es ganar su confianza. Es importante recordar que no necesariamente los alumnos trabajan así en otras clases por lo que pueden no estar acostumbrados a hacerlo así.
·         Planea la clase por segmentos. Inicia con una actividad y luego das información, después otra actividad y más información; y así sucesivamente. Esto hará más dinámica la clase que solo tener la exposición del maestro. Es muy cansado tener que escuchar al profesor hablando a través de una pantalla por un tiempo prolongado.
·         Diseña formas más holísticas de evaluación. Debemos pensar en nuevas formas de evaluar, por ejemplo, en lugar de tener un par de entregas con mucho peso, divide las entregas con pesos menores que den cuenta del avance que hacen los alumnos. Con esto aprovechan tu retroalimentación y podrán aplicar los aprendizajes en las siguientes entregas.
·         Utiliza las tecnologías que tengas disponibles. Se pueden utilizar herramientas muy básicas como el correo electrónico o sistemas de mensajería electrónico y aún así dar una buena experiencia de aprendizaje en línea a los alumnos. En este webinar conocerás las bases y propuestas de expertos en este sentido.
·         No importa cuál sistema de videoconferencia utilices. Todos tienen ventajas y desventajas. Todos tienen opciones gratis con algunas limitantes. Si tu institución provee una en particular utiliza esa misma para no agregar más dificultades a los alumnos si utilizan una herramienta institucional en otras clases.

Sin duda vivimos situaciones complejas y difíciles para las que nadie estaba preparado, pero juntos podremos hacer frente a esta nueva realidad y salir adelante.

Ken Bauer es profesor asociado del Tec de Monterrey desde hace 25 años. Imparte las clases de ingeniería de software y seguridad. Actualmente es el presidente del consejo ejecutivo del Flipped Learning Network (FLN), una organización sin fines de lucro que tiene la misión de informar sobre el aprendizaje invertido y fomentar su uso en la comunidad internacional.







Fuente
Por Román Rubí

viernes, febrero 19, 2010

La educación no es, ni nunca ha sido una, "meta social" en América Latina.

Estimo que la presente afirmación quizás no sea la mejor forma de iniciar mi contribución al debate, ya que éste parece ser uno de los presupuestos que ilumina buena parte de los diagnósticos y de las propuestas acerca de cómo y por qué superar la profunda crisis educativa que viven nuestros países. Sin embargo, creo que afirmar que, en nuestra región, hay un "consenso" acerca de las virtudes y de los beneficios que ofrece la educación y, como si esto fuera poco, que dicho "consenso" tiene los atributos de ser "generalizado" no es más que una bondadosa expresión de deseos que, ésta sí, parece estar en contradicción con la realidad social latinoamericana. Dicho en otros términos, lo que parece contraponerse a la realidad latinoamericana no es que haya un desajuste entre el noble deseo de que todos los jóvenes frecuenten las escuelas y la persistencia de factores que los alejan de ellas; sino, más bien, la idea de que, en nuestros países, todos compartimos esta justa aspiración democrática. De tal forma, no es raro observar que, con sofocante frecuencia, suele afirmarse que es una aspiración de "todos" democratizar la educación, garantizar mejores condiciones de escolaridad a los más pobres, ofrecer iguales oportunidades de desarrollo y bienestar al conjunto de la población y diseñar políticas efectivas para logar tales objetivos. Todo esto sería música para los oídos de los exégetas de la democracia, sino no fuera parcial o definitivamente falso cuando se lo contrapone con los hechos que narran la historia de la América Latina contemporánea.

En efecto, un análisis riguroso de los procesos de desarrollo y expansión de la educación latinoamericana, a lo largo de la historia y, particularmente, desde la segunda mitad del siglo XX, revela que, en este campo, como en muchos otros, no ha habido ningún tipo de proyecto nacional revolucionario, unificador o articulador de una alianza de clases o de un pacto social capaz de instalar la educación en el centro de las prioridades en materia de política pública. Al menos, no ha habido, de forma general y con la excepcionalidad de Cuba, ningún proyecto duradero y estable de este tipo. Apelar, por lo tanto, a argumentos que remiten, en nuestros países, a defender aquellos objetivos en los que todos "estamos de acuerdo", a los "consensos" y "afinidades" que nos unen como pueblos o naciones que miran al futuro de forma hermanada, no es otra cosa que un mito o, lo que es lo mismo, un acto de fe. Lo que la realidad latinoamericana desmiente es que todos tengamos las mismas aspiraciones y deseos acerca de la educación de nuestras futuras generaciones y que todos estemos en las mismas condiciones o con el mismo deseo de compartir los beneficios que la misma generará en materia de ampliación de oportunidades y derechos. Tampoco, claro está, que todos estemos del mismo modo de acuerdo en generar estrategias más democráticas de distribución de las riquezas que la educación genera y, en nuestra región, hoy como ayer, sólo algunos pocos acumulan.


Espero no parecer demasiado dramático, pero la educación es hoy, como siempre, un espacio de confrontación y disputa, un territorio de lucha y antagonismo. Un campo de batalla. Permítanme aclarar que esto no quiere decir, necesariamente, que en la educación se contrapongan siempre e indefectiblemente, "proyectos" acabados, ni, mucho menos, modelos de sociedad antagónicos, como parece confiar cierto tipo de análisis tentado en confundir la lucha de clases con la lucha en las clases. Afirmar que hay intereses en pugna, visiones y expectativas que se contraponen, no significa afirmar que en la educación, como en las películas de Indiana Jones, los buenos están de un lado y los malos del otro. Tampoco significa que no haya buenos ni malos en la vida contemporánea. Significa, simplemente, que, casi siempre, la realidad social los junta, los funde y confunde, siendo una de las funciones del análisis sociológico, contribuir a entender este proceso.


No debería sorprender, aunque sorprende, que después de más de 200 años de debate sociológico se siga apelando a una especie de espíritu pre-hegeliano redentor y benevolente para explicar los supuestos intereses universalistas de políticas destinadas a beneficiar a todos y que acaban siendo un rotundo fracaso democrático. Sorprende, digo, que se siga debatiendo que el problema está sólo en las políticas y no en los argumentos que aspiran a justificarlas. Sostengo que este tipo de consensualismo medieval derrocha nostalgia platónica y asume la fisonomía de un noúmeno trasnochado sobre el que se erige una promesa de consenso que, en América Latina, ha servido más para ocultar que para mostrar las contradicciones que dibujan un horizonte de falsas promesas de bienestar para las mayorías.


La educación no "interesa" a todos de la misma forma. Y ese es el problema. Ponernos de acuerdo será una cuestión de fuerza, de poder. El resto, es mera ilusión


 


Autor


PABLO GENTILI:


TRES ARGUMENTOS ACERCA DE LA CRISIS DE LA EDUCACIÓN MEDIA EN AMÉRICA LATINA


http://www.siteal.iipe-oei.org


Texto completo en Scrbd


http://www.scribd.com/full/26840008?access_key=key-19k47k4924rjo3qqyzsy


 

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